Acceso universal a la sanidad, ¿utopía o alternativa?

Un total de cien millones de personas se sumergen en la situación de pobreza al hacer frente a los pagos y facturas en salud. La situación es tan alarmante que la propia ONU ha declarado que quiere instar a la universalización de la cobertura sanitaria en todo el mundo.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) cien millones de personas pasan a una situación de pobreza por todos los gastos que tienen que asumir en asistencia sanitaria. Son muchos los países los que rechazan la sanidad como derecho del ciudadano, albergando tasas altísimas para cualquier tipo de asistencia médica. Comprar medicamentos o acudir a un médico suponen un gasto elevadísimo para aquellas personas que no tienen los ingresos suficientes. Un sistema sanitario accesible e igualitario para todo el mundo sigue siendo uno de los grandes retos en muchos países.

La Asamblea General de Naciones Unidas, el pasado miércoles, dio el visto bueno a una resolución en la que se anima a los países a avanzar hacia una cobertura sanitaria universal. El sistema de financiación se sustentaría a través de impuestos, y los pagos que requieran efectuarse han de ser reducidos y no deben suponer un obstáculo para acceder a la atención sanitaria.

Barack Obama ha sido uno de los pocos que ha introducido reformas sanitarias para ofrecer cobertura médica y un seguro de salud a treinta millones de personas que, actualmente, carecen de esos servicios. El espíritu innovador por parte del Presidente de EEUU fue utilizado como ejemplo a seguir por parte de la ONU, quien presiona a los Gobiernos para que garanticen una asistencia equitativa y económicamente accesible para todos.

La situación actual es completamente diferente. Los países con problemas financieros, en lugar de plantearse siquiera esta posibilidad, van alejándose de la propuesta de la ONU. España, sin ir más lejos, ha negado a los inmigrantes en situación irregular el acceso a una red sanitaria normalizada. Solo tienen acceso a urgencias, asistencia al embarazo y parto. También ha excluido a aquellos ciudadanos que cuenten con un ingreso anual superior a 100.000 euros (un grupo minoritario). Los recortes en sanidad, el nuevo impuesto para obtener medicamentos financiados y la privatización de algunos hospitales son algunas medidas que el gobierno ha tomado, lejos de obtener una sanidad universal. La sanidad portuguesa vive una situación similar, con un crecimiento imparable del copago.

La resolución de la ONU, además de ser una llamada de atención, anima a aquellos estados que están construyendo sistemas sanitarios accesibles e igualitarios, como el caso de la India, Sierra Leona o El Salvador.

Debido a los recortes que se están llevando a cabo en el sector sanitario, la OMS permanece optimista. “En un momento en el que el dinero escasea, mi consejo para los países es el siguiente: antes de buscar de dónde recortar el gasto de la asistencia sanitaria, hay que buscar opciones que mejoren la eficiencia.” comenta la directora general de la organización, Margaret Chan.