Cáncer y algas

Biólogos de la Universidad de California han descubierto un potente complejo anticancerígeno a partir de un alga llamada Chlamydomonas reinhardtii. El hallazgo ha sido toda una revelación, pues este componente se encuentra en medicamentos muy caros, comercializados actualmente. Este descubrimiento, según el equipo de biólogos, supondría una reducción de costes en cuanto a la producción en grandes cantidades de proteínas de diseño (para tratar el cáncer y otras enfermedades), lo que daría lugar a una reducción también del precio del medicamento, puesto que cambiarían el proceso habitual de producción en el que se utilizan células de mamíferos.

Este descubrimiento, publicado en detalle en la revista The Proceedings of the National Academy of Sciences, plantea fabricar el mismo fármaco a través de algas, lo que reducirá drásticamente su precio, según Stephen Mayfield,  profesor de biología de la UC y director del San Diego Center for Algae Biotechnology.

El avance de toda la investigación (iniciada hace siete años) es la obtención de resultados terapéuticos por parte del alga en cuestión, dando lugar a proteínas en formas tridimensionales, lo que supondría un método novedoso para tratar el cáncer y otras enfermedades.

La Chlamydomonas reinhardtii es un alga verde, usada habitualmente en biología como modelo genético, y puede producir una gran cantidad de proteínas terapéuticas y de forma más económica,

Hace cinco años, Mayfield y su equipo de investigación, demostraron que a través de las algas se podía producir una proteína de suero amiloide de mamífero. Al año siguiente, obtuvieron una proteína de anticuerpo humano, y en 2010 demostraron la validez de las algas también para la producción de fármacos de factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) utilizados para tratar pacientes que sufren enfisemas pulmonares.

Recientemente, el grupo de Mayfield trabajó con otro equipo de investigadores liderados por Joseph Vinetz, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California. Utilizaron algas modificadas para producir una proteína muy compleja, buscando desarrollar un nuevo tipo de vacuna contra la malaria, que pueda ser accesible para miles de millones de personas.

“El desarrollo de la vacuna contra la malaria nos demostró que las algas pueden producir proteínas que son realmente estructuras complejas, que contienen gran cantidad de enlaces disulfuro que todavía se pliegan en las correctas estructuras tridimensionales”, afirmó Mayfield.

Mayfield relató el complejo paso de los anticuerpos a la vacuna contra la malaria. Comentó que la vacuna tenía enlaces disulfuro bastante inusuales. y que al lograr la vacuna contra la malaria, “estábamos convencidos de que podríamos hacer casi cualquier cosa en las algas”

La proteína de fusión obtenida por los científicos en su laboratorio, es idéntica a las que están desarrollando las compañías farmacéuticas (a través de las células mamíferas), con un coste de más de cien mil dólares. Esta misma proteína se podría fabricar por una reducida fracción de ese precio.