Injertos capilares, dudas resueltas y soluciones

El injerto capilar es la única técnica que asegura la plena curación de la calvicie o alopecia. Muchos son los hombres que han visto su estética por los suelos al comprobar que su falta de pelo iba en aumento, y no parecía mejorar. De hecho, no existe cura. Los productos milagro, champús crecepelos, y demás no tienen la capacidad médica de volver a instaurar una capa de pelo sana, con folículos igualmente sanos implantados dentro del cuero cabelludo. Son todo fraudes. La única solución que da resultados al cien por cien son las operaciones quirúrgicas, y además no hay solo una opción, sino que son dos las técnicas utilizadas para recuperar el pelo.

Dichas técnicas no son muy baratas, que digamos, pero el resultado es eficaz, y el presupuesto no varía mucho de un centro estético a otro. Más bien son procesos largos y trabajosos en los que interviene la mano del hombre y la tecnología. Por eso,  si te ofrecen un trasplante de pelo por menos de 3.000€ te recomiendo que no te fíes.

Los trasplantes capilares tienen dos modalidades de llevarse a cabo. La primera es la conocida como técnica FUSS. Es el método tradicional, que se sirve de una tira de veinte centímetros. Esta tira se coloca en la nuca del paciente y, mediante un tirón bastante considerable (se utiliza anestesia local) se consiguen extraer los suficientes folículos (pelos) para poder implantarlos sobre la zona despoblada (que suele ser la coronilla o la parte de la frente) Es la técnica más económica, y la que menos horas necesita para realizarse. En cambio, la técnica FUE es la más novedosa, porque en lugar de utilizar una tira para extraer los pelos, logra obtenerlos de forma directa, uno por uno, lo que le convierte en una técnica más prolongada y más cara. Pero no deja cicatriz, a diferencia de la técnica FUSS.

Una de las preguntas que siempre tienen los pacientes es si duele la intervención o no. En realidad no duele nada porque se utiliza anestesia local. El paciente está consciente durante toda la operación pero no parece sufrimiento alguno.

Con respecto a las cicatrices, la marca que deja la cirugía FUSS apenas es perceptible una vez el pelo de la nuca vuelve a crecer con normalidad, después de haberse extraído los folículos con la susodicha tira. Por lo que no hay que preocuparse. Hay diferencias entre ambas también con respecto a los días de reposo que tiene que pasar el paciente antes de retomar sus prácticas deportivas, etc.

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