Antiinflamatorios no esteroideos y riesgo vascular

Se debe valorar su uso exhaustivamente en todos los pacientes, y evitarse en aquellos con alto riesgo. Anti coagulados, hipertensos no controlados, insuficiencia cardiaca o fibrilación auricular. Además de las contraindicaciones asociadas a riesgo digestivo, hepático, y sobre todo, renal. Patologías que se pueden encontrar en un alto porcentaje de pacientes con enfermedades osteoarticulares, buscando alternativas con otros fármacos sin estos efectos adversos.

Por tanto se debe individualizar el uso de antiinflamatorios, sobre todo en dosis elevadas o tratamientos de larga duración de su tratamiento con factores de crecimiento.

Según se ha documentado en numerosos ensayos clínicos, ciertos diuréticos como Clortalidona o Indapamina pueden reducir la presión arterial, disminuyendo la sal del cuerpo y además dilatando las arterias. También están relacionadas con un menor número de efectos adversos (disminuyendo el potasio, alteraciones metabólicas, etc.).

Algún estudio ha demostrado que el uso de Clortalidona aumenta la esperanza de vida mucho mejor y con buena forma de ver las cosas.

Las últimas recomendaciones hacen referencia a que los diuréticos, a pesar de ciertos aspectos negativos, son fármacos útiles sobre todo al usarlos en combinación, aunque alguno de ellos utilizados aisladamente no lo son a ciertas dosis, comparados con otros, cuestionándose su elección como primera línea de tratamiento, eligiéndose para tratamiento unos u otros en ocasiones, en función de las cifras de potasio.

La enfermedad renal crónica puede estar relacionada con eventos cardiovasculares.

Un estudio con un alto número de pacientes ha demostrado que aquellos con una perdida mayor de proteínas en orina, (proteinuria), y con función renal alterada presentaron más accidentes cardiovasculares, comprobándose que la proteinuria proporciona un mejor valor pronostico. De ahí la importancia que tiene la consulta con el Nefrólogo para determinar estos parámetros renales.

En el tratamiento de la hipertensión es muy importante la utilización del estudio de la presión arterial durante 24 horas (MAPA-24 horas), no solo para verificar el descenso de las cifras tensionales, sino que también se debe estudiar su efecto sobre la variabilidad, como reflejo de la regulación del sistema nervioso.

Según se ha podido comprobar, el conocimiento que tienen los enfermos coronarios de la asociación de su enfermedad con otros factores de riesgo vascular, y sobre la presión arterial y su control, es inferior a lo adecuado, sobre todo en obesos, diabéticos y con alteraciones del colesterol, en quienes se demuestra la necesidad de un mejor manejo de la hipertensión arterial.

El objetivo es la prevención de estas lesiones, por lo que además de las estrategias promovidas por las autoridades o las modificaciones de la legislación, hay que ser responsable, a nivel individual por parte del conjunto de los padres, pediatras, cirujanos ortopédicos, adoptar una actitud positiva que anticipe y evite estas lesiones que son prevenibles, para que se mejoren los resultaos de una forma más eficaz.

El insomnio: unido a las insuficiencias cardíacas

El insomnio es uno de los trastornos de sueño más habituales. Su síntoma principal es la dificultad de conciliar el sueño, ya sea antes de acostarse, durante la noche o insomnio terminal (despertarse mucho más temprano de lo normal)

La fase más común del insomnio es no poder iniciar el sueño al acostarnos. Despertarse muchas veces durante la noche es otro tipo de insomnio menos severo, conocido como el insomnio intermedio. Las consecuencias negativas ligadas a este trastorno son la baja concentración por falta de sueño y la incapacidad de sentirse activo durante el día, afectando directamente a la productividad diaria.

Las noticias que nos llegan ahora son diferentes. El insomnio no solo afecta a la atención y agudeza del paciente, sino que además, éstos pueden tener un riesgo más elevado de desarrollar o sufrir insuficiencias cardíacas. El estudio encargado de revelar tales datos es el procedente de la publicación “European Heart Journal”, en su versión online. El estudio ha contado con 54.279 personas con edades comprendidas entre los 0 y los 89 años. Un gran intervalo. Durante la investigación, se descubrió que los que tenían una tendencia al insomnio o lo padecían eran tres veces más susceptibles de desarrollar insuficiencias cardíacas que los que nunca han sufrido un trastorno de sueño.

“Los riesgos de insuficiencia cardíaca están relacionados con los tres principales síntomas del insomnio, que incluyen problemas para dormir, para permanecer dormido y no despertarse sintiéndose renovado por la mañana. En nuestro estudio, encontramos que las personas que sufren de insomnio tienen un mayor riesgo de tener insuficiencia cardíaca” declara Lars Laugsand, doctor y becario postdoctoral del Departamento de salud pública de la Universidad de Noruega.

Pero no todo son resultados positivos. La cara negativa del estudio es que no ha revelado la causa por la que el riesgo de insuficiencias cardíacas esté presente en pacientes de insomnio. “No sabemos si la insuficiencia cardíaca es realmente causada por el insomnio, pero si lo es, el insomnio es una condición potencialmente tratable mediante estrategias como recomendaciones sencillas relativas a los hábitos de sueño (a menudo denominados como higiene del sueño) y varias terapias psicológicas y farmacológicas” asegura el doctor Laugsand. El control y seguimiento de los problemas del sueño es una de las posibles soluciones para dar con la causa que provoca dicha insuficiencia.

El Doctor Laugsand, junto con varios compañeros de profesión, reunió datos e información un experimento entre 1995 y 1997 en el que participaron hombres y mujeres. Se realizó un seguimiento de los participantes hasta el 2008. Para establecer la conexión entre la insuficiencia cardíaca y el insomnio, les hicieron un cuestionario previo sobre sus posibles problemas de insomnio, recopilando respuestas como “nunca”, “ocasionalmente” “a menudo” y “casi todas las noches” Los resultados del estudio revelaron, en 2008, 1.412 casos de insuficiencia cardíaca.

La insuficiencia cardíaca es la incapacidad del corazón para bombear la sangre correctamente a todas las partes del cuerpo según éste lo demanda. Es decir, no llega a cumplir con las exigencias de sangre que necesita el cuerpo para su buen funcionamiento. El estudio, además, se sirvió de factores como la edad, sexo, estado civil, educación, trabajo por turnos o presión arterial para determinar con mayor objetividad las causas de la insuficiencia cardíaca. Tener problemas para quedarse o mantenerse dormidos casi todas las noches acabó relacionándose directamente con la posibilidad de desarrollar insuficiencias cardíacas.