La calidad de aire afecta al organismo

La importancia de la calidad de aire no se tiene en cuenta a menudo, porque parece una tontería, una cuestión secundaria o de paso. Pero en realidad, tener un entorno hostil en cuanto a atmósfera se refiere, podría afectar directamente a nuestra salud. Los pulmones se nutren de oxígeno, y cuando no encuentran suficiente cantidad de éste, sacan de donde sea para poder continuar respirando. Por eso se recomienda no fumar delante de niños o personas asmáticas. El humo del tabaco es uno de los contaminantes más graves que tiene la humanidad con respecto a su propio bienestar. Luego están las emisiones de gas por parte de los coches, industrias, calefacciones, etc.. Algo que no solo afecta a nuestra salud, sino a todo el planeta en general.

La calidad de aire está estrechamente ligada a los edificios sostenibles (no muy abundantes en la actualidad) Éstos se rigen por las normas de consumo energético, contribuyendo a una conservación del medio ambiente, y de una calidad ambiental en interiores considerable.

La certificaciones LEED son las que se encargan de establecer certificados para los edificios sostenibles, confirmando que en verdad son sostenibles y cumplen con las normas de emisiones energéticas. Aire Limpio es una de las empresas que vela por la salud de las personas que desenvuelven su actividad dentro de edificios, ya sean públicos o privados, colegios, hospitales, oficinas, hogares, etc. Toda la tecnología desarrollada por esta empresa, va enfocada especialmente al ahorro energético y la purificación y filtración de aire.

El cuidado de la calidad de aire es esencial para conservar una buena salud y respirar aire en lugar de otra cosa. Además, mantener limpio el aire es muy importante en centros hospitalarios, por ejemplo, en colegios o en oficinas. Enfermedades como la Legionella se transmiten a través de aparatos de aire acondicionado. Una revisión de los mismos ahorrará muchos problemas, y evitará que surjan otros muchos. Los edificios afectan de forma negativa al medio ambiente, aunque parezca mentira, porque el 40% del consumo de energía total va dirigido a ellos, sin olvidar el consumo del agua, que alcanza cotas del 13%.

 La mejora de la calidad del aire interior será una tarea fructífera que como resultado provocará un aumento de la calidad de vida de las personas que se encuentran a su alrededor. Es importante contribuir en esta cuestión mejorando los aparatos de refrigeración ambiental, aire acondicionado, reducir el consumo de la calefacción, instalar las nuevas tecnologías que, aunque parezcan más caras en un principio, después compensa, etc.

La salud en ambientes cerrados

Las normas que plantea AENOR están todas enfocadas hacia la calidad de aire en interiores. La revisión de higiene en conductos también está regulada por la normativa de AENOR. La norma 171340, en particular, está formada por varias cláusulas, las cuales expondré más adelante. Esta norma pertenece a la legislación de calidad ambiental en interiores. Esta norma se encarga de la validación y cualificación de salas de ambiente controlado en hospitales, particularmente.

Para poder controlar el ambiente interior es necesario establecer unos principios que sirvan de guía para no cometer errores, y formalizar el control a un nivel más generalizado. Los principios de control se crearon especialmente para éso, y se han diseñado ciertos criterios de aplicación que hacen posible que la metodología se ocupe de los temas en cuestión.

Los hospitales han revelado una necesidad de mantener el ambiente desintoxicado, pulcro, puro y completamente higienizado. Por eso tienen que contar con los servicios de empresas y asesorías energéticas, no solo para revisar el gasto energético, sino para establecer los mejores mecanismos para conseguir sus objetivos en cuanto a sanidad en el entorno.

Las normas que se encuentran dentro de la normativa 171340 de AENOR, son diversos documentos que recogen pautas de actuación, límites y herramientas para llevar a cabo las acciones pertinentes según cada caso:
–       UNE 100713:2005: Se encarga de las instalaciones de acondicionamiento de aire en hospitales (aire acondicionado)
–       UNE 100705: La climatización; se mire el caudal del aire en rejillas o difusores existentes para compensar la presión, si fuera necesario.
–       UNE 100012 La higienización de sistemas de ventilación y conductos se encuentra dentro de esta norma.
–       UNE-EN 13098:2001: El entorno y las atmósferas en el lugar de trabajo. Se trata de ciertas directrices para poder medir los microorganismos y las endotoxinas en suspensión en el aire.
–       UNE-EN ISO 14644-1:2000: Salas limpias y locales anexos. Primera parte. Engloba la clasificación de la limpieza del aire.
–       UNE-EN ISO 14644-2:2001 Salas limpias y locales anexos controlados. Segunda parte, que recoge especificaciones para los ensayos y el control para verificar el cumplimiento continuo con la Norma ISO 14644-1.
–       UNE-EN ISO 14644-3:2006 Salas limpias y locales anexos controlados. Tercera parte, que revela métodos de ensayo. (ISO 14644-3:2005)
–       UNE-EN ISO 14644-4:2001 De nuevo, salas limpias y locales anexos controlados; esta vez se trata de la cuarta parte, que hace referencia al diseño, construcción y puesta en servicio. (ISO 14644-4:2001)
–       UNE-EN ISO 14644-5:2005 Hace referencia a las salas limpias, locales anexos controlados, etc… se sirve de un patrón de funcionamiento reflejado en (ISO 14644-5:2004)

La caída del cabello y los quebraderos de cabeza

Si a un hombre se le cae el pelo, también pierde su orgullo, su hombría y su dignidad. No lo digo yo, ni mucho menos. Al contrario, en mi opinión, tener pelo o carecer de él solo son cuestiones triviales que tienen solución y no deberían ser tan importantes para la vida de una persona, y mucho menos condicionar sus hábitos de vida. Pero los hombres son muy suyos, muy orgullosos y les gusta presumir. La perdida de pelo es uno de los motivos por los cuales los hombres llegan a deprimirse, o a preguntarse por qué les ha tocado a ellos. A decir verdad, existe dos  tipos de caída de pelo: está la alopecia (es otro término por el que se le conoce) congénita o adquirida. La alopecia congénita es la alopecia más común: hereditaria. En cambio, la alopecia adquirida es la que se produce por otro tipo de motivos ajenos a la genética y su herencia.

Si las mujeres se creen que están exentas de sufrir caídas de cabello, se equivocan. Ellas también pueden perder pelo, solo que la ventaja es que se cae de forma homogénea y, una vez descubierta la causa, se puede proceder con su eliminación definitiva. En cambio, los hombres no tienen esa posibilidad, y tienen que recurrir a la cirugía. Esa es otra cuestión. Muchos hombres creen que existen curas milagrosas que les devolverá el pelo, y no es así. Está la cirugía, el transplante de pelo o implante capilar, y ése sí que ofrece buenos resultados. Además, hay dos tipos de implantes: está la técnica FUSS y la técnica FUE. La diferencia entre ambas erradica en que en el primer caso, se obtienen folículos gracias a una tira de unos veinticinco centímetros, que se coloca sobre la nuca del paciente. Con esos pelos, se repoblará la zona afectada por la alopecia, puesto que en la nuca volverá a crecer el pelo. Eso sí, deja cicatriz (que ni se ve) y la técnica es más barata. También es la técnica más tradicional.

Luego está la técnica más innovadora: la técnica FUE, que consiste en extraer unidades foliculares de forma individual, de una en una, y se tarda el doble de horas, además de ser más cara, pero no deja ninguna cicatriz.  Sea cual sea tu caso, ¿por qué no te pasas por un centro que se dedique expresamente a ésto y te informas? Capilae, por ejemplo, lleva realizando trasplantes de pelo desde hace años, y todos sus clientes han salido satisfechos con el resultado.

La energía, la calidad ambiental y sus normas

La calidad ambiental en interiores ahora mismo es una prioridad para aquellos edificios que tengan algún tipo de responsabilidad para con la sociedad, como por ejemplo, los centros sanitarios. La validación de salas críticas en hospitales es una de las actuaciones que requiere de una norma específica que regule tal validación. Los hospitales son uno de los sectores que más seguridad han de tener, para evitar que las enfermedades se expandan, asegurando así un buen ambiente interior. La higienización de los sistemas de climatización también está regulada por otra norma. Ambas son normas UNE, pero con referencias diferentes. En el primer caso, está la norma UNE 171340, creada para especificar diversos parámetros, gracias a los cuales se instala la climatización de un área crítica, por ejemplo. De esta manera, se asegura la calidad ambiental, y la higiene que se busca en una primera instancia. La segunda norma, la norma UNE 171330, recoge las pautas para la higienización de conductos, entre otros casos. En general, lo que hace es recopilar aspectos imprescindibles para llevar a cabo una instalación correcta de la climatización.

La integración de sistemas es otra acción que se recoge bajo la normativa ISO 14001, al igual que la gestión de calidad, controlada bajo el ISO 9001. El fin último es poder determinar la presencia de contaminantes para poder eliminarlos.

Si entramos en el tema de la energía, tengo que hacer especial hincapié en el elevado consumo energético que tienen los edificios antiguos, por falta de renovación, o falta de interés en los nuevos sistemas de refrigeración o calefacción, entre otros. El coste de la energía, actualmente, ha sufrido un crecimiento del 60% desde 2005. La tendencia a largo plazo refleja un aumento del 16%. El coste de la energía que consume un edificio, además, se iguala al gasto de dos meses de alquiler. Una cantidad de dinero alarmante. La falta de regulación de este tipo de despilfarros energéticos no solo afecta a los bolsillos, sino que contamina el medio ambiente, al utilizar de más energía que bien podría canalizarse de una forma más ahorrativa. La calefacción emite gases nocivos para la capa de ozono, por no hablar de los gases de los coches o de las emisiones industriales. Un edificio, de media, suele gastar entre 20 y 30 euros anuales por metro cuadrado. Si una edificación cuenta con 10.000 metros cuadrados, el gasto asciende a 200.000 y 300.000 euros por año.

 Empresas como Ambisalud están concienciadas con todas estas cifras, y por eso ofrecen servicios de auditoría energética, con tal de evitar que semejantes cantidades de dinero se gasten en vano, cuando se podría hacer todo de una forma mucho más ecológica, y más barata.