La menopausia, vejez y la teoría de triages

La menopausia es una fase natural por la que pasan todas las mujeres, y no todos los hombres saben qué es por qué se produce, o cuáles son sus síntomas. Esta fase vital en el ciclo femenino requiere de una dosis extra de paciencia, y comprensión.

La menopausia es considerada una etapa más en la vida de una mujer. Cada una de ellas tiene una manera diferente de sustituir la producción de estrógenos (fenómeno principal de este proceso) Es por eso por lo que no todas ellas pasan por la misma etapa menopáusica. Los síntomas van variando según sea la mujer o según sea su cuerpo. Pero otros son muy comunes en la mayoría de los casos como, por ejemplo, sofocos repentinos, falta de concentración, depresión…. Son algunos síntomas que sufren las mujeres antes de la menopausia.

Antiguamente la esperanza de vida de una mujer no era muy larga: hoy en día las mujeres pueden llegar a vivir fácilmente hasta los 80 años. Esto quiere decir que un tercio de su vida lo pasan con déficit hormonal, por lo que aumenta la posibilidad de tener osteoporosis. Según algunos científicos, la vitamina K está íntimamente relacionada con la menopausia, reduciendo los síntomas. Pero hasta ahora, la función principal de dicha vitamina era la coagulación sanguínea. Pero, según los estudios recientes, además favorece la absorción de calcio en los huesos. Al no producir estrógenos, el hueso no se actualiza o recambia con normalidad. “La menopausia es un proceso en el que aumenta el riesgo de osteoporosis y en el que se produce resistencia a la insulina, que muchas veces se asocia a un aumento de peso y mayor riesgo de diabetes” asegura Jordi Salas-Salvadó. “De manera que la vitamina K puede jugar un papel muy importante en la prevención de la osteoporosis y la alteración del metabolismo de la glucosa que acaba con la aparición de una diabetes” concluye este catedrático nutricionista.

La vitamina K, si se ingiere en grandes cantidades, también provoca beneficios sobre todo preventivos contra enfermedades cardiovasculares (diabetes o la propia calcificación de las arterias) Las verduras contienen esta vitamina, además de productos lácteos, quesos, etc…

Últimamente ha pisado fuerte la eoría del Triaje que plantea una hipótesis sobre la supervivencia humana. Bruce Ames, autor de dicha hipótesis, establece qTue la supervivencia se alcanza gracias a un orden de prioridades con respecto a los micronutrientes disponibles. Este autor asegura que las enfermedades propias de la edad (cardiovasculares, demencia, etc…) pueden estar provocadas por los mismos mecanismos de defensa del cuerpo, que se activan en fases en las que el organismo carece de minerales o algunas vitaminas. La selección natural siempre favorece a la supervivencia a corto plazo, pero deja muy descuidada la salud a largo plazo. Vamos, en resumen, la Teoría del Triaje expone que la deficiencia de algunos micronutrientes provocan la aparición de enfermedades que suelen tener un comienzo más tardío; además de envejecer con mayor rapidez, con el consiguiente deterioro neuronal.

Las nuevas tecnologías pasarán factura a la vista

Las nuevas generaciones no están suficientemente concienciadas con la posibilidad de quedar miopes ante tanto uso de la tecnología. Móviles, ordenadores, televisiones, tablets, videojuegos… ahora casi todo contiene una pantalla de mayor o menor tamaño que utilizamos para trabajar, disfrutar, divertirnos o, incluso, desconectar (como, por ejemplo, el e-reader)

Si bien antiguamente la preocupación de las madres era contar las horas que pasaban sus hijos frente a un ordenador, ahora la cosa se complica. El auge de la modernidad y de nuevos productos que marcan tendencia y revolucionan el panorama no hace sino incrementar el consumo de los mismos por parte de la gente, sobre todo de la gente joven. El aumento de problemas visuales en los más pequeños no ha hecho siso incrementar en los últimos dos años. La estimación de miopía en el sector juvenil es de 33% para el 2020.

Isabel Sánchez, experta en este terreno, lo ha dejado bien claro. “El uso de móviles, tabletas, ordenadores o libros electrónicos genera síndrome de fatiga visual. Esto se produce por la radiación que emiten los aparatos, porque se enfoca directamente sobre una fuente de luz y produce fatiga y, porque el uso efectivo del mecanismo de acomodación de los ojos que permite enfocar de cerca en este tipo de pantallas provoca un aumento en la capacidad de convergencia, dando lugar a la aparición de falsas miopías”

Otros datos revelan que si cada niño pasara una hora a la semana al aire libre, el riesgo de tener miopía se reduce en un 2%. ¿Quién no ha experimentado síntomas como ardor visual, cansancio, sequedad, picor, dolor de cabeza o parpadeo constante? Son las principales consecuencias de un mal (o continuado) uso de las nuevas tecnologías. La visión se torna en algo borroso, independientemente de si es lejos o cerca. El dolor de espalda también está presente, junto con el dolor de cuello y el agarrotamiento de los músculos ante posturas indebidas frente al ordenador.

El problema que más preocupa a los expertos y profesionales es que la sociedad no está al día de estos peligros, y si lo está, decide mirar a otro lado, como quien dice. La sociedad no es consciente de que todos estos síntomas van estrechamente unidos a las alteraciones visuales. Es necesario que los gobiernos establezcan campañas contra ésto, al igual que existen campañas de tráfico o de drogas. “El uso excesivo de estos aparatos hace que pacientes que no son miopes se hagan miopes y que pacientes que tenían miopía les aumente más de lo debido. Por ello, es necesario que haya una mayor concienciación porque, además, estos problemas visuales afectan también al rendimiento escolar de los pequeños” insiste la vocal de optometría pediátrica del Colegio Nacional de Ópticos/Optometristas.

Entre los consejos más recomendables para reducir el riesgo de adquirir deficiencias visuales es controlar las horas de exposición de nuestra vista hacia esos aparatos; poner una letra grande para que la visualización no requiera un esfuerzo extra, aumentar el contraste de la pantalla para ver con claridad las letras, imágenes y demás; tener una buena iluminación, y evitar los reflejos.

Varices, un problema hereditario

Nos hemos enterado hace poco: las varices son hereditarias. Lo único que se puede hacer es controlar los factores agravantes. ¿Por qué se producen las varices? Por una insuficiencia venosa crónica. Esta carga genética supone el 97% de las posibilidades de tener varices. La prevención primaria, por tanto, queda prácticamente anulada ante tal porcentaje. La única prevención considerada como eficaz es la centrada en evitar complicaciones una vez las varices ya han salido a la luz. A pesar de ser una mala noticia, no es tan negro como lo pintan. Si se lleva una vida sana, saludable, y con deporte, es más que posible atrasar la aparición de dichas varices. Los hábitos de vida son algo que influye bastante en nuestro metabolismo, y ni nos damos cuenta. No reparamos en ello para casi ninguna enfermedad.

A lo que iba, tener una vida sedentaria o padecer de obesidad son varios factores que no ayudan nada en la lucha contra las varices. El calor y la ropa excesivamente ajustadas son también factores que desencadenan su aparición, o la aceleran. Tampoco es recomendable permanecer quieto, sentado o de pie durante mucho tiempo. La acumulación errónea de la sangre también es otro factor detonante.

El embarazo es una de esas situaciones inevitables que produce una aceleración de la aparición de las varices. La musculatura se suele ir relajando para facilitar todo el proceso de parto, por lo que las venas se vuelven mucho más débiles que antes. Pero, aproximadamente un 80% de las varices que se producen por causa del parto, desaparecen al eliminarse los factores que lo causaban. Las zonas que más sufren este tipo de enfermedad dermatológica sobre las extremidades inferiores. Sobre todo, la vena safena interna (es la más común) y la externa. Además de prevenirlas, existen diversos métodos para tratarlas, como por ejemplo, con la cirugía. La ecografía es el método utilizado para localizar los puntos más afectados, en donde se encuentran esas válvulas que ya no funcionan debidamente.

Si la vena safena está muy dañada, se puede extirpar de forma quirúrgica (safenectomía) Sin embargo, si la lesión no es tan grave, se puede recurrir a la cura hemodinámica de la insuficiencia venosa ambulatoria. Nuevamente, de manos de una ecografía, las válvulas que no funcionan ya se localizan y se ligan de tal forma que se distribuya el flujo sanguíneo. Todo este procedimiento requerirá de anestesia local.

La cirugía tiene por objeto evitar la hipertensión venosa que se puede dar en las extremidades. Para ello, es necesario que la sangre circule libremente. De todas maneras, no siempre se consigue eliminar las venas ya dilatadas con tales métodos quirúrgicos. “Es parecido a lo que ocurre cuando inflas un globo, aunque lo desinfles siempre queda algo estirado. Por eso en estos casos el tratamiento se puede complementar con la escleroterapia. En las varices del embarazo la causa no suele estar en las piernas sino en la pelvis, y no vas a abrirle el abdomen a un paciente para tratarle de varices” comenta el experto Escudero.

Los trasplantes en España son más asequibles que en EEUU

A pesar de la reciente crisis que ha sufrido el sector médico en España, los trasplantes siguen siendo los protagonistas. Así lo ha defendido Rafael Matesanz, director de la ONT (Organización Nacional de Trasplantes) El sistema español de trasplantes d órganos y donaciones cuenta con la mejor relación eficiencia-precio. Dicho así suena un tanto frío. Lo que se quiere alabar es el reducido gasto destinado a un trasplante, en comparación con la gran calidad médica que se recibe por ello. Prueba fehaciente de ello son los precios establecidos para ciertos trasplantes. España es entre ocho y diez veces más barata que Estados Unidos, por ejemplo. , Con motivo del Día Nacional del Trasplante, la Real Academia de Medicina organizó un evento en el que participó Matesanz, exponiendo sus teorías, y defendiendo el sistema médico de trasplantes español.  “Las cifras de lo que cuesta en España un trasplante son escandalosamente más bajas si se compara con cualquier otro país de nuestro entorno. De hecho, lo que cuesta un trasplante en España es lo mismo que cuesta en Estados Unidos sólo extraer el órgano” declara el director de la ONT. Un trasplante de corazón, o uno de pulmón, normalmente suele costar entre 80.000 y 90.000 euros (en España) En cambio, si lo comparamos con los precios estipulados estadounidenses, las cifras se incrementan en casi un 700%. Una barbaridad.

España no solo es una gran pionera por el coste final de cada operación de trasplante, sino que también ha probado su eficiencia a la hora de obtener buenos resultados tras las operaciones. Después de un trasplante, lo normal es hacer un seguimiento del paciente para ver si el órgano se adapta correctamente, o presenta problemas. Pues bien, España es uno de los países con mayor índice de supervivencia en pacientes trasplantados. “Y esto es importante resaltarlo, sobre todo dada la situación nada fácil que vive el país y el sistema sanitario” asegura Matesanz. Los índices de supervivencia estadounidenses están veinte puntos por debajo del éxito español.

“No se puede explicar por diferente cirugía o medicación, sino por un mejor sistema sanitario, que proporciona la medicación, que la financia o que sigue con especialistas la evolución de sus pacientes y trata las posibles complicaciones. Todo ese tipo de cosas tienen una repercusión muy clara” comenta. La importancia de tener éxito no solo en la operación, sino en los años posteriores es algo que marca la diferencia entre un buen sistema de trasplantes y uno no tan bueno. Por ejemplo, en España el récord de supervivencia por trasplante renal se sitúa en 43 años. En cambio, para un trasplante de corazón, la supervivencia máxima ha sido de 27 años. Datos que confirman la calidad de los servicios españoles de trasplantes.

El trasplante renal, a su vez, es uno de los más rentables del país, puesto que mantener a una persona con diálisis puede suponer un gasto total de 50.000 euros. Si, por el contrario, se decide por la cirugía, la cantidad a pagar más o menos será la misma, pero el coste de mantenimiento se reducirá drásticamente, suponiendo un gran ahorro y una mejora de la calidad de vida.

“Alemania tiene un sistema de salud muy potente pero basado en un modelo de mutuas, lo que hace que el gasto en sanidad sea muy superior al español. Pero cuando han intentado hacer un sistema de donación parecido al español, han fracasado siempre porque no han tenido un sistema sanitario como el nuestro, totalmente público” concluye Rafael Matesanz.